Fiebre del humo de los metales

Fiebre del humo de los metales

CARTAS AL EDITOR 1. Honorato J, Caballero E, Campanero MA, Escolar M. Perfil de seguridad y tolerancia de levofloxacino. Enferm Infecc Microbiol Clin...

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CARTAS AL EDITOR

1. Honorato J, Caballero E, Campanero MA, Escolar M. Perfil de seguridad y tolerancia de levofloxacino. Enferm Infecc Microbiol Clin 1999;17(Suppl 1):44-6. 2. Nicodemo AC, Robledo JA, Jasovich A, Neto X. A multicentre, double-blind, randomised study comparing the efficacy and safety of oral levofloxacin versus ciprofloxacin in the treatment of uncomplicated skin and skin structure infections. Int J Clin Pract 1998;52:69-74. 3. Richard GA, Childs SJ, Fowler CL, Pittman W, Nicolle LE, Callery-D’Amico S. Safety and efficacy of levofloxacin versus ciprofloxacin in complicated urinary trast infections in adults. Pharmacy and Therapeutics 1998;23:534-40. 4. Takayama S, Hiroshashi M, Kato M, Shimada H. Toxicity of quinolone antimicrobial agents. J Tox Environ Health 1995;45:1-45. 5. Thomas RJ. Neurotoxicity of antibacterial therapy. South Med J 1994;87:869-74. 6. Minei-Rachmilewitz T. Neuropsychiatric side effects of malarial prophylaxis with mefloquine (Lariam). Harefuah 1999;137:25-7,87. 7. Mulhall JP, Bergmannn LS. Ciprofloxacin-induced acute psychosis. Urology 1995;46:102-3. 8. Collingridge GL, Blis TV. Memories of NMDA receptors and LTP. Trends Neurosci 1995;18:54-6.

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Fiebre del humo de los metales Sr. Editor: La fiebre del humo de los metales es un síndrome causado por la inhalación de vapores de zinc, cobre, magnesio y otros metales volátiles, casi siempre en el contexto de una exposición laboral. Debido a la escasa frecuencia de este síndrome, describimos el caso de un paciente con fiebre del humo de los metales. Varón de 27 años de edad, sin antecedentes de interés, que comenzó a trabajar en una empresa metalizando vigas con polvo de zinc, utilizando como protección una mascarilla de papel fino. Desde el inicio de esta actividad presentó un cuadro consistente en fatiga y tos seca al finalizar la jornada, junto con náuseas y molestias abdominales. A lo largo de los días se añadieron dolores musculares y fiebre, por lo que acudió a urgencias. En la exploración física destacaba fiebre de 38,3 °C y taquipnea (20 respiraciones/min). En la auscultación pulmonar se objetivaban estertores dispersos en ambos campos, el resto fue normal. En la analítica realizada en el momento del ingreso sólo se apreciaba leucocitosis (22 × 109/l) con desviación izquierda (5% cayados); la bioquímica (glucosa, Na+, K+, urea y creatinina) y las enzimas musculares (CK y LDH) fueron normales. Se le realizó una oximetría que mostró una saturación del 93% y el peak-flow fue de 453 l/min. La gasometría arterial respirando aire ambiente presentaba un pH de 7,43; pO2 de 66,5 mmHg; pCO2 de 43,8 mmHg, y HCO3 de 25 mEq/l. En la radiografía de tórax se observaron infiltrados pulmonares bilaterales (fig. 1). Con la sospecha clínica del síndrome fiebre del humo de los metales se determinaron las concentraciones de zinc en sangre y se inició tratamiento con oxígeno y glucocorticoides sistémicos (40 mg/6 h i.v. de metilprednisolona ). La evolución fue favorable y al cuarto día del ingreso la radiografía de tórax era normal, así como las pruebas de función respiratorias (VEMS del 83,2%). Los valores de zinc en sangre eran de 101 µg/dl (rango: 69106 µg/dl).

La fiebre del humo de los metales es una enfermedad profesional de los trabajadores del metal que se origina por la inhalación del óxido de metales pesados, principalmente por el óxido de zinc, durante la soldadura1. En la fundición del metal se liberan grandes cantidades de

óxido de zinc volátil. La alta energía cinética de las pequeñas partículas del humo del óxido de zinc permite favorecer su entrada en el árbol bronquial y llegar a los alvéolos2. Las partículas que miden menos de 1 µm de diámetro pueden llegar a los alvéolos; las partículas del humo del óxido de zinc miden de 0,2 a 1 µm3. En EE.UU. se presentan más de 1.000 casos cada año4. Las manifestaciones clínicas más frecuentes de este síndrome son fiebre, fatiga, tos seca, mialgias, salivación excesiva, cefalea y disnea, que aparecen en las primeras horas de la exposición al metal y se resuelven espontáneamente en 24-48 h después de cesar la exposición. Es común la recidiva del síndrome con la repetición de la exposición; sin embargo, no se han descrito casos de cronicidad. En la patogenia se han implicado múltiples mecanismos no bien conocidos, como la inflamación con la participación de citocinas como el TNF, la IL-6 o la IL-85-7, fenómenos autoinmunes y de toxicidad directa por radicales de oxígeno8. Aproximadamente 20 h después de la inhalación del humo del óxido de zinc en concentraciones de 77-153 mg Zn/m3 se elevan las cifras de leucocitos polimorfonucleares y de todo tipo de linfocitos, incluyendo células T helper y T supresoras, y se activan las células T killer en el lavado broncoalveolar9. El diagnóstico de la fiebre del humo de los metales es clínico, con el antecedente de la exposición laboral. En la analítica lo más frecuente es la presencia de leucocitosis con desviación izquierda y la elevación de la VSG. Se han empleado determinaciones de zinc en sangre y orina, no encontrándose una clara correlación con los valores ambientales ni con la intensidad de los síntomas. La radiografía de tórax suele ser normal, y es rara la presencia de infiltrados pulmonares bilaterales10, hecho que ocurrió en nuestro paciente. El diagnóstico diferencial incluye múltiples enfermedades pulmonares como gripe, bronquitis aguda, neumonía, embolismo pulmonar y otros procesos infecciosos. El tratamiento más empleado es el de soporte, incluyendo reposo

en cama, hidratación, analgésicos y antitérmicos. El uso de corticoides no está bien establecido. Entre los trabajadores del metal se empleaban remedios caseros como la ingestión de leche y antiácidos. Nuestro paciente desarrolló los síntomas al inicio de la exposición laboral, presentando infiltrados pulmonares por edema pulmonar, hecho poco habitual en este síndrome. Su evolución fue favorable con corticoides y oxigenoterapia. M.L. Español, C. Valero a y L. García Castrillo Departamento de Anestesiología y Cuidados Intensivos. a Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Santander.

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FIG. 1. Med Clin (Barc) 2002;119(1):36-9

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