Manejo de las dislipemias en poblaciones especiales: el tratamiento hipolipemiante en mujeres y ancianos

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Manejo de las dislipemias en poblaciones especiales: el tratamiento hipolipemiante en mujeres y ancianos E. Navarro Brito Introducción El concepto de...

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Manejo de las dislipemias en poblaciones especiales: el tratamiento hipolipemiante en mujeres y ancianos E. Navarro Brito

Introducción El concepto de prevención cardiovascular ha cambiado notablemente en los últimos años. Se ha dado un salto cualitativo por el que cada vez es más evidente que no tiene sentido abordar cada uno de los distintos factores de riesgo cardiovascular por separado y que en cada paciente la evaluación debe ser global. Incluso la distinción entre prevención primaria y secundaria (tan útil desde el punto de vista de la práctica clínica diaria) parece que tiene límites cada vez menos diáfanos en cuanto al riesgo cardiovascular de cada grupo y existe una tendencia a un aumento gradual y continuo del riesgo en función de los factores en cada persona. Se han realizado importantes ensayos clínicos que han demostrado que el tratamiento de pacientes en prevención secundaria y primaria con determinadas características disminuye la mortalidad cardiovascular. Sin embargo, no se ha incluido en ellos a suficientes pacientes de edad avanzada (que son precisamente los de mayor riesgo) y tampoco a un número adecuado de mujeres (a pesar de representar aproximadamente el 50% de la población) que permita hacer un análisis específico por sexo. Esta circunstancia, unida a que la mayoría de los estudios están realizados en países del norte de Europa y Estados Unidos, donde la morbimortalidad por cardiopatía isquémica es superior a la de nuestro medio, hace que todavía haya ciertas áreas de incertidumbre en este tema e incluso algunas de controversia, fundamentalmente en relación con el tratamiento hormonal sustitutivo (THS).

Puntos clave

Mujeres



Prevención primaria En las mujeres, la cardiopatía isquémica tiene mayor relación con la edad que en el varón y su inicio es aproxima-

Grupo de Dislipemias semFYC. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Taco. La Laguna. Tenerife. España. Correspondencia: Emma Navarro Brito. DGPA. Pérez de Rozas, 5, 3.ª planta. 38004 Tenerife. España. Correo electrónico: [email protected] Palabras clave: Dislipemia. Mujer. Anciano.

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En las mujeres, la cardiopatía isquémica tiene mayor relación con la edad que en el varón y su inicio es aproximadamente 10 años posterior que en éste. Ante una paciente con antecedentes personales de enfermedad cardiovascular, el abordaje de la dislipemia debe recoger las recomendaciones pertinentes de estilo de vida saludable, consejo antitabaco, control del resto de los factores de riesgo cardiovascular (grado de recomendación A) y el tratamiento farmacológico necesario a fin de alcanzar el objetivo terapéutico de una cifra de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad inferior a 100 mg/dl. El tratamiento hormonal sustitutivo se puede mantener para tratar los síntomas de la menopausia, si bien hay que informar a las mujeres de sus beneficios y toxicidad, pero se desaconseja su empleo en la prevención de la enfermedad isquémica. El abordaje de los pacientes mayores con dislipemia, al igual que ocurre con la población más joven, debe realizarse desde una perspectiva global. El primer paso en el plan terapéutico de estos pacientes es la modificación del estilo de vida, promocionando los hábitos saludables (grado de recomendación B). La dieta es la principal forma de tratamiento. Es importante que no sea muy agresiva, para evitar una nutrición inadecuada, que en este grupo de población se da con más frecuencia. Se acepta que en la prevención secundaria de la cardiopatía isquémica en ancianos debe tratarse con hipolipemiantes a todos aquellos que no alcancen el objetivo terapéutico del colesterol unido a las lipoproteínas de baja densidad con el tratamiento no farmacológico, al menos hasta los 82 años (grado de recomendación A).

damente 10 años más tarde que en éste. También la forma de presentación de la enfermedad es algo diferente, ya que en la mujer es más frecuente que se presente como angina | Aten Primaria 2004;34(Supl 2):59-63 | 59

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TABLA

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Grado de evidencia de las recomendaciones para la detección de dislipemias

Detección de pacientes con dislipemia: población diana

Grado de recomendación

Varones > 35 años y mujeres > 45 años con otros FRCV

A

Varones de 20-35 años y mujeres de 20-45 años con otros FRCV

B

Varones de 20-35 años y mujeres de 20-45 años sin FRCV

C

Varones y mujeres > 70 años

C

FRCV: factores de riesgo cardiovascular. Fuente: Grupo de Lípidos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

y en el varón como infarto de miocardio. Sin embargo, a partir de la menopausia las diferencias entre sexos se van atenuando y es más frecuente en la mujer posmenopáusica la presencia de otros factores de riesgo, con el conocido efecto multiplicativo sobre el riesgo total de enfermedad coronaria. Especial mención merece la diabetes, que aumenta el riesgo de coronariopatía en mujeres hasta 7 veces y hace que pierdan su protección «hormonal», por lo que la aparición de la cardiopatía isquémica se adelanta unos 10 años respecto a las mujeres no diabéticas. En cualquier caso, en un grupo de personas similares en cuanto a edad y factores de riesgo, es necesario tratar a un número mayor de mujeres que de varones para evitar un acontecimiento coronario. Por lo tanto, hay diferencias entre ambos grupos en lo que respecta al riesgo y el beneficio del tratamiento. En la población general se recomienda realizar una determinación del perfil lipídico en todas las mujeres antes de los 45 años y posteriormente cada 5 años hasta los 75 años, tal como se comenta en otro capítulo de este monográfico (tabla 1). Ante una paciente con dislipemia, el primer paso en su tratamiento debe ser la promoción del estilo de vida saludable y la modificación de los aspectos susceptibles de mejora. Se recomendará la práctica de ejercicio físico de manera regular, no fumar, una dieta adecuada y el control del resto de los factores de riesgo cardiovascular, si los hubiese (grado de recomendación B). Si las medidas higiénico-dietéticas no son suficientes para conseguir el objetivo de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (cLDL) propuesto al inicio del plan terapéutico, será necesario recurrir al tratamiento farmacológico. Son escasos los datos sobre el beneficio de la intervención farmacológica sobre la dislipemia en prevención primaria en las mujeres. El estudio AFCAPCS/TexCAPS1, realizado con lovastatina, incluía a cerca de 1.000 mujeres y en los resultados se observa cómo responden al tratamiento igual o mejor que los varones y cómo se disminuye el riesgo del primer acontecimiento coronario. Los resultados del estudio HPS2 apuntan en la misma dirección (aunque hay que tener en cuenta que este estudio incluye a más pacientes en prevención secundaria, un 87%, que en primaria). Sin embargo, un reciente metaanálisis3 60 | Aten Primaria 2005;36(Supl 2):59-63 |

en el que se analizan los resultados de estos 2 estudios junto con los de otros 4, con un total de 11.435 mujeres sin enfermedad cardiovascular, no encuentra evidencia suficiente para concluir que la disminución de los lípidos en este grupo de mujeres reduzca la mortalidad total o cardiovascular. Probablemente esto ocurre porque el número de acontecimientos coronarios recogidos en estos estudios fue relativamente bajo. También es importante comentar que si en los datos del metaanálisis no se contemplan los resultados del estudio ALLHAT4, tal como hacen los autores al considerarlo un ensayo clínico «atípico», aunque no se reduce la mortalidad, sí disminuye la incidencia de enfermedad coronaria un 23% (riesgo relativo, 0,64-0,94). En general se recomienda el tratamiento con estatinas en las mujeres que en la estimación del riesgo de enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años obtengan una puntuación mayor del 5% si se utilizan las tablas del SCORE (Systematic Coronary Risk Evaluation) para países europeos con riesgo cardiovascular bajo. También serán candidatas al tratamiento farmacológico las que presenta hiperlipemia primaria con elevado riesgo aterogénico y las diabéticas (en los resultados del estudio HPS5 se observa que en el subgrupo de mujeres diabéticas se obtienen reducciones significativas de los acontecimientos coronarios). El objetivo a alcanzar en el seguimiento de estas pacientes con hipercolesterolemia y con un riesgo coronario igual o superior al 5% a los 10 años será una cifra de cLDL inferior a 130 mg/dl, independientemente de cuál sea el colesterol total (grado de recomendación A). Es necesario comentar que existe escasa experiencia en el uso de estatinas en mujeres en edad fértil y que faltan datos definitivos sobre la ausencia de efectos perjudiciales sobre la fertilidad. Su uso está contraindicado en el embarazo. Por lo tanto, se limitará su indicación a los grupos referidos en el párrafo anterior, y se debe asegurar la anticoncepción mientras se utiliza el fármaco, así como informar adecuadamente a la paciente sobre los riesgos y la experiencia existente. El THS merece que se le dedique especial atención por el giro que han dado sus indicaciones en los últimos años y porque todavía hay dudas en algunos sectores acerca de la aplicabilidad de los resultados del estudio WHI6. Durante años se especuló sobre el posible efecto beneficioso que en estas pacientes podría tener el THS, basándose fundamentalmente en estudios observacionales y en las modificaciones que tienen los estrógenos sobre el perfil lipídico (disminución del cLDL y aumento de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad). En 1998 el estudio HERS7, que tenía como objetivo determinar los efectos de dicho tratamiento, comparado con placebo, en mujeres posmenopáusicas con enfermedad coronaria, puso de manifiesto de forma sorprendente que no sólo no disminuía el riesgo, sino que aumentaba en el grupo de tratamiento durante el primer año que lo recibían. Asimismo, en el es00

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tudio WHI6 (prevención primaria coronaria) se observó que la combinación del tratamiento con estrógenos equinos y medroxiprogesterona ofrece más problemas que beneficios (este estudio se interrumpió por el aumento, entre otros acontecimientos, del riesgo de enfermedad coronaria en el grupo de tratamiento; posteriormente se ha interrumpido el otro estudio en marcha, el WISDOM, también en prevención primaria). Por lo tanto, no ha resultado eficaz como medida preventiva de enfermedad coronaria ni en prevención secundaria ni en primaria. El estudio WHI tiene algunas limitaciones, fundamentalmente la edad, ya que el rango de edad estaba entre 50 y 79 años, con una edad media de 63 años. Por otro lado, en España el THS más empleado no es el que se usa en ese estudio. Como conclusión a este debate se puede decir que el THS se puede mantener para tratar los síntomas de la menopausia, si bien hay que informar a las mujeres de sus beneficios y toxicidad. Su aplicación para la prevención de la osteoporosis continúa siendo controvertida y se desaconseja en la prevención de la enfermedad isquémica8,9 (grado de recomendación A).

Prevención secundaria Aunque el número de mujeres participantes en los estudios de prevención secundaria es menor que el de los varones, en este grupo de pacientes las cosas están más definidas. Los resultados de los diversos estudios (4S, CARE, LIPID, HPS)2,10-12 indican que las mujeres obtendrían el mismo beneficio que los varones si se consigue reducir las cifras de cLDL. De hecho, en un reciente metaanálisis3 en que se incluye a un total de 8.272 mujeres con enfermedad cardiovascular se concluye que el tratamiento de la hipercolesterolemia es efectivo en la reducción de los acontecimientos coronarios y de la mortalidad por enfermedad coronaria (grado de recomendación A). Ante una paciente con antecedentes personales de enfermedad cardiovascular, el abordaje de la dislipemia debe recoger las recomendaciones pertinentes de estilo de vida saludable, consejo antitabaco, control del resto de los factores de riesgo cardiovascular y el tratamiento farmacológico necesario a fin de alcanzar el objetivo terapéutico de cLDL menor de 100 mg/dl (grado de recomendación A). Los fármacos de elección en estas pacientes son las estatinas. Sin embargo, en las pacientes que no toleran dosis altas de estatinas o en las que no se ha conseguido el objetivo de cLDL y el hecho de aumentar la dosis supondría estar por encima de la dosis máxima recomendada, puede ser necesario el tratamiento combinado de manera segura con resinas o con ezetimiba13-19 (grado de recomendación C), dado que se tolera mejor que las resinas más antiguas, hasta conseguir su efecto de reducción del cLDL. A la vista de los resultados de los estudios HERS I y HERS II7-9, en los que no se encontró ninguna reducción de la enfermedad coronaria en prevención secundaria tras 7 años de tratamiento, no está indicado el THS en las mu00

jeres para la prevención secundaria cardiovascular (grado de recomendación A).

Ancianos Las enfermedades cardiovasculares son un importante problema de salud en la población geriátrica. Su incidencia es más elevada en ella que en grupos de edad más jóvenes y esto, unido a que el número de personas mayores de 65 años va en aumento, hace que el abordaje de las dislipemias y en general de todos los factores de riesgo cardiovascular en este grupo de personas tenga una gran trascendencia desde el punto de vista sanitario. Sin embargo, el papel del colesterol como factor de riesgo cardiovascular en los ancianos ha sido controvertido. Los estudios observacionales señalaban que el colesterol en este grupo de pacientes no era un buen predictor del riesgo cardiovascular y, por otro lado, parece existir una asociación entre concentraciones bajas de colesterol total y mortalidad. Hay que tener presente que el hecho de que haya asociación no significa que exista causalidad y que probablemente son otros factores los que influyen en los resultados de esos estudios. La dislipemia suele expresarse en la edad adulta. Es raro que aparezcan nuevos casos en ancianos, por lo cual lo más habitual es que en la práctica clínica continuemos su control tal como lo veníamos realizando anteriormente. Se ha visto que al menos hasta los 75 años las cifras de colesterol se acompañan de un riesgo coronario superior. Por ello el PAPPS (Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud) aconseja determinar el colesterol cada 5 años hasta los 75 años y, pasada esta edad, una sola vez si no se tenía datos previos. Sin embargo, no todas las recomendaciones son coincidentes; la US Task Force ni rechaza ni aconseja el cribado (recomendación de nivel C), y los canadienses no aconsejan el cribado en los mayores de 60 años. La hipercolesterolemia es también un factor de riesgo cardiovascular en los mayores de 75 años. Hay estudios que ponen de manifiesto que su control, fundamentalmente en prevención secundaria, supone beneficios similares a los que se obtienen en la población más joven2,14.

Prevención primaria El abordaje de los pacientes mayores con dislipemia, al igual que ocurre con la población más joven, debe realizarse desde una perspectiva global. El primer paso en el plan terapéutico de estos pacientes es la modificación del estilo de vida, con la promoción de hábitos saludables (grado de recomendación B). La dieta es la principal forma de tratamiento. Es importante que no sea muy agresiva, para evitar una nutrición inadecuada, que en este grupo de población se da con más frecuencia. Un estudio que incluyó a pacientes de más de 80 años que tomaban una dieta de tipo mediterráneo puso de manifiesto que se obtenían beneficios en mortalidad global y coronaria frente a las perso| Aten Primaria 2005;36(Supl 2):59-63 | 61

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nas que no tomaban esta dieta; por lo tanto la recomendación fundamental sería potenciar la tradicional dieta mediterránea de España. Además de la mejora de los hábitos dietéticos, se debe hacer recomendaciones dirigidas a disminuir o controlar el resto de los factores de riesgo cardiovascular y fomentar la práctica de ejercicio físico regular, que debe tener como características básicas ser aeróbico, adaptarse a las características de la persona, a su medio y costumbres, con el fin de tratar de alcanzar el peso ideal. Asimimo se debe incentivar el abandono de hábitos tóxicos. La mayoría de los estudios han incluido a pocos pacientes mayores de 75 años. Por ello la publicación del estudio PROSPER14 (con pravastatina) tuvo gran importancia, ya que en él participaron varones y mujeres de 70 a 82 años tanto en prevención primaria con factores de riesgo como en prevención secundaria. La valoración de sus resultados junto con los del HPS2 (con simvastatina y también mixto) y los del ASCOT15 (con atorvastatina) hace que podamos recomendar el tratamiento farmacológico con hipolipemiantes individualizado en los pacientes de este grupo de edad, en función de su riesgo cardiovascular y atendiendo fundamentalmente a la edad biológica del paciente y a la calidad de vida en ausencia de enfermedad cardiovascular (grado de recomendación A). El objetivo terapéutico a alcanzar es una cifra de cLDL inferior a 130 mg/dl, pero se debe actuar con cautela, ya que con frecuencia son pacientes polimedicados y eso favorece la aparición de efectos secundarios. Asimismo hay que tener en cuenta que este grupo de población no se incluyó en los estudios que se realizaron con fibratos o con resinas. Actualmente no podemos indicar una edad límite a partir de la cual no se deba prescribir tratamiento farmacológico. En el caso de que el paciente ya estuviese tomando fármacos hipolipemiantes, no se debe retirarlos si la indicación fue correcta (grado de recomendación C).

Prevención secundaria Ante un paciente mayor que ha sufrido un acontecimiento cardiovascular, la primera intervención que se debe realizar es la promoción de un estilo de vida saludable (dieta adecuada, práctica de ejercicio físico aeróbico regular, no fumar) modificando los aspectos que sean susceptibles de mejora (grado de recomendación A). La edad avanzada del paciente no implica que no pueda cambiar algunos hábitos y beneficiarse de ello. Asimismo será necesario realizar un esfuerzo para controlar el resto de los factores de riesgo cardiovascular. Los resultados de estudios como el HPS2 y el PROSPER14 van en consonancia con los datos obtenidos en estudios previos (LIPID, CARE, 4S)10-12,16, y en todos ellos se observa que el efecto preventivo se mantiene en los pacientes por lo menos hasta los 82 años. Es cierto que la mayoría de los estudios no incluyen sólo a población anciana, y en el que sí lo hace, el PROSPER14, no todos sus pacientes tie62 | Aten Primaria 2005;36(Supl 2):59-63 |

nen enfermedad cardiovascular establecida. No obstante, visto el conjunto de los datos, y dado que el tratamiento con estatinas no es particularmente complejo, los ancianos deben estar sujetos a las acciones pertinentes para controlar sus cifras de cLDL17,18 y no hay por qué excluirlos de una prevención secundaria contundente que ha demostrado ser efectiva, ya que la reducción del riesgo relativo que obtienen los pacientes mayores de 65 años tratados con estatinas es similar a la conseguida tras el tratamiento en poblaciones más jóvenes, e incluso la reducción del riesgo absoluto es mayor al partir de valores basales más elevados. Así pues, se acepta que, en la prevención secundaria de la cardiopatía isquémica, debe tratarse con hipolipemiantes a todos los pacientes que no alcancen el objetivo terapéutico de un cLDL menor de 100 mg/dl con el tratamiento no farmacológico, al menos hasta los 82 años (grado de recomendación A). En mayores de esta edad no hay estudios, pero parece adecuado su tratamiento farmacológico si el paciente tiene una buena calidad de vida y una esperanza de vida «razonablemente» prolongada. En relación con la adición de un segundo fármaco para el control de la dislipemia en los pacientes que tienen problemas para tolerar dosis altas de estatinas, o como coadyuvante de la dieta en la hipercolesterolemia primaria, la ezetimiba en pacientes de este grupo de edad parece segura. Sin embargo, se recomienda un tratamiento individualizado valorando en cada caso los riesgos y los beneficios hasta que haya una mayor evidencia al respecto (grado de recomendación C). Es necesario comentar que en ancianos, al igual que ocurría en prevención primaria, no hay estudios consistentes en prevención secundaria con fibratos, ya que el VA-HIT20 sólo incluyó a 153, número insuficiente para sacar ninguna conclusión.

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