Poliposis nasal

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Poliposis nasal Antonio Jesús Martín Mateos y Miguel de Mier Morales Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz. E...

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Poliposis nasal Antonio Jesús Martín Mateos y Miguel de Mier Morales Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Universitario Puerta del Mar. Cádiz. España.

Figuras 1 y 2. Rinoscopia, en la que se aprecian formaciones polipoideas en ambas fosas nasales.

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arón de 35 años de edad, sin antecedentes de interés, que consulta por obstrucción nasal progresiva por ambas fosas e hiposmia. En la rinoscopia apreciamos formaciones polipoideas en ambas fosas nasales (figs. 1 y 2).

Comentario La poliposis nasosinusal es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta entre un 2 y un 5% a la población general; es más frecuente en varones en razón 2:4 a 1, excepto en asmáticos, que afecta por igual a ambos sexos. Aparecen de forma aislada o asociados a otras enfermedades. Se desarrollan en el 25% de los pacientes con asma, y el 25% de los pacientes que se presentan inicialmente con pólipos desarrollan asma. Su asociación con asma e intolerancia a la aspirina constituye la tríada de Widal. Se observa también asociada a las alteraciones de la motilidad ciliar y en la fibrosis quística. Su etiología es desconocida, aunque se han sugerido diversas causas. Actualmente, se apoya una patogenia multifactorial en la que los pólipos se originan a partir de una ba548

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se inflamatoria crónica persistente condicionada por un microambiente local. Los síntomas iniciales son de sensación de ocupación nasal sin obstrucción o sensación de imposibilidad de eliminar el moco nasal. Posteriormente, aparecen la obstrucción nasal y la hiposmia. Debido a la posible obstrucción del ostium sinusal, se puede acompañar de clínica de rinosinusitis aguda o crónica, donde destacan la rinorrea anterior o posterior, las cefaleas y el dolor facial. La evolución clínica suele ser muy lenta, con episodios de reagudizaciones y de mejoría. En caso de evolución progresiva llega a condicionar la aparición de anosmia. Para realizar el diagnóstico, es suficiente la asociación clínica de sensación subjetiva de ocupación de ambas fosas nasales, anosmia o hiposmia, y la visualización de los pólipos mediante la exploración por rinoscopia o endoscopia. El otoscopio es un valioso instrumento para su realización. La administración previa a la exploración de vasoconstrictores nasales facilita la visualización por retracción de los cornetes. Su origen más frecuente es en las celdillas etmoidales, apreciándose en la pared nasal lateral y el meato medio de ambas fosas nasales. Debemos realizar su palpación con una torun-

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da de algodón para apreciar su movilidad y ausencia de dolor. El pólipo nasal es redondeado, blando, translúcido y de color gris-rosado. En la localización unilateral, hay que sospechar, en los adultos, un papiloma invertido u otros tumores, y en niños un encefalocele o un glioma, principalmente. Los objetivos del tratamiento, médico o quirúrgico, van destinados a reducir o eliminar los pólipos, restablecer la respiración nasal, restaurar el sentido del olfato, reducir los síntomas de la rinosinusitis y prevenir las recurrencias de los pólipos nasales. En la actualidad los corticoides tópicos son el tratamiento de elección, debido a los escasos efectos secundarios y a su probado efecto terapéutico en los síntomas de la poliposis nasosinusal, actuando además sobre la causa subyacente de la poliposis nasosinusal que es la inflamación. También retrasan las recurrencias después de la cirugía. La dosis inicial es de 200-400 μg día. En caso de bloqueo de la fosa por amplios pólipos, el efecto terapéutico queda muy reducido, y se precisa un tratamiento alternativo previo.

De no haber respuesta al tratamiento médico con corticoides tópicos, antes de realizar cirugía se puede iniciar tratamiento con corticoterapia general si no hay contraindicación, en dosis inicial de 1 mg/kg/día, con una duración del tratamiento de 10 días. Esta prescripción debe ser limitada a menos de 3 episodios anuales. En caso de precisar cirugía, se realiza un abordaje endoscópico o un abordaje mixto (vía externa-endoscópica). La antibioterapia no está indicada, excepto en casos de infección secundaria. Los lavados nasales pueden mejorar la sintomatología. Los pacientes con frecuentes recurrencias deben ser enviados al otorrino para valorar la posibilidad de tratamiento quirúrgico. Los pacientes con deformidad facial, epistaxis y síntomas/signos orbitarios o neurológicos precisan derivación inmediata, ya que estos signos pueden poner de manifiesto una complicación infecciosa o la presencia de un proceso tumoral. El seguimiento de los pacientes es de por vida, debido a las características de la enfermedad.

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