Prurigo nodular

Prurigo nodular

Imagen Prurigo nodular Isabel Moreno Hernándeza,* y María Rivodigo Rodríguezb aMédico de Familia. Vilassar de Dalt-Cabrils. Barcelona. España. Vilass...

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Imagen Prurigo nodular Isabel Moreno Hernándeza,* y María Rivodigo Rodríguezb aMédico

de Familia. Vilassar de Dalt-Cabrils. Barcelona. España. Vilassar de Dalt-Cabrils. Barcelona. España. *Correo electrónico: [email protected] bEnfermera.

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Figura 2. Lesiones de prurigo en antebrazo y codo.

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Figura 1. Nódulos hiperpigmentados activos (1) y cicatrices residuales (2) en hombros, tórax y zona lateral de cuello.

Caso clínico Mujer de 58 años diabética insulinotratada, obesa, hipertensa, con varios problemas sociales, que consulta por lesiones cutáneas en forma de nódulos hiperpigmentados, muy pruriginosos, de años de evolución, que al curar dejan cicatriz residual y que han aumentado en número, motivo por el cual se ha decidido a consultar. Las lesiones se distribuyen por el tórax, cuello (fig. 1) y antebrazo y codo (fig. 2). Se deriva al dermatólogo que realiza el diagnóstico de prurigo nodularis.

Discusión En 1880, Hardaway describió una enfermedad rara en una mujer que presentaba múltiples “tumores” en la piel asociados a prurito. Newins Hyde, en 1908, propuso la nomenclatura de prurigo nodularis, y Darier agregó el apellido Hyde a la patología1. El prurigo nodular es una dermatosis crónica, intensamente pruriginosa, que afecta con mayor frecuencia a mujeres de mediana edad2. Es la forma más intensa de liquenifi-

cación3. Las lesiones comienzan como pápulas liquenoides que evolucionan hacia nódulos hiperpigmentados firmes y redondeados, de superficie verrugosa, de entre 1 y 3 cm de diámetro, con frecuencia excoriados por el rascado, distribuidos preferentemente en las zonas de extensión de las extremidades pudiendo también afectar al tronco y los glúteos. La cara y la región palmoplantar suelen estar respetadas. La etiopatogenia es desconocida. Hay factores desencadenantes involucrados de tipo metabólico (anemia, uremia, disfunción hepática, hipotiroidismo, enteropatía por gluten, diabetes mellitus), local (eccema, foliculitis, insuficiencia venosa, picaduras de insecto) o bien trastornos psicosociales1,2. El prurito es el síntoma clave, intenso, intolerable y desesperante, con exacerbaciones diurnas y nocturnas, con predominio estacional otoñal y que aumenta con la ansiedad, angustia, fatiga, menstruación y menopausia. La evolución es crónica y sin tendencia a la curación espontánea2. Histológicamente hay hiperqueratosis paraqueratósica, tapones córneos y acantosis moderada e irregular con zonas de hiperplasia pseudoepiteliomatosa, papilomatosis dérmica con infiltrados linfocitarios, histiocitarios y de eosinófilos perivasculares alrededor de los anexos y nervios con proliferación de las células de Schwann. El diagnóstico diferencial debe hacerse con: el liquen plano, el liquen amiloideo, el eccema crónico y el liquen plano hipertrófico3. El tratamiento es clave en las fases iniciales del rascado, y, antes de que aparezcan las lesiones nodulares, con antihistamínicos sedantes y cortidoides tópicos en oclusión que FMC. 2016;23(2):e1-2

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Moreno Hernández I y Rivodigo Rodríguez M. Prurigo nodular

aumentan la potencia y evitan el rascado, para poder romper el círculo rascado-lesión-rascado3. Una vez aparecidos los nódulos, el tratamiento es poco agradecido, con escasa mejoría con corticoides tópicos o intralesionales, antihistamínicos, ciclosporina A, azatioprina y retinoides. Con la extirpación quirúrgica, las lesiones reinciden en la misma localización. La talidomida oral es la más efectiva. Se aconseja psicoterapia y el uso de tranquilizantes o sedantes.

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Bibliografía 1. Navarrete G. Prúrigo nodular de Hyde. Rev Cent Dermatol Pascua. 2004;13(2). 2. Romero Maldonado N, Díez Recio E, Rodríguez Nevado I, Harto Castaño A. Prúrigo nodular y ciclosporina: descripción de un caso y revisión de la literatura. Actas Dermosifiliogr. 2000;91:234-7. 3. Requena L. Liquenificación y prurigo nodular. En: Herrera Ceballos E, Moreno Carazo A, Requena Caballero ML, Rodriguez Peralto JL. Dermatología: Correlación clínico-patológica. p. 347-50. Disponible: https://www.menarini.es/images/dermatopatologia/Derma085.pdf